Es una de las cosas que más se busca en Costa Rica, y casi siempre la respuesta que uno encuentra viene de alguien que le quiere vender algo. Así que arranquemos por lo incómodo: sí, se puede tener una página web sin pagar, y para algunos negocios es la decisión correcta hoy.
Lo que sigue es dónde deja de alcanzar, cuánto cuesta salirse después, y cómo saber en cuál de los dos lados está usted.
Qué le dan gratis de verdad
Wix, WordPress.com, Google Sites y varias más le publican una página sin cobrarle un colón. No es un truco ni una prueba de quince días: el plan gratis existe y se sostiene. Con él consigue:
- Una página publicada, que se ve en el celular.
- Plantillas decentes, que hace diez años había que pagar.
- Un editor donde usted mismo cambia textos y fotos.
- Formulario de contacto, y en algunas, botón de WhatsApp.
- Alojamiento incluido, sin pensar en servidores.
Para un emprendimiento que arranca la semana entrante y todavía no sabe si el producto se vende, eso alcanza. Poner $500 en una página antes de saber si hay clientes es de los errores más caros que hemos visto, y lo hemos visto varias veces.
Dónde está la línea real
No es la cantidad de funciones. Es la dirección.
Con el plan gratis su página vive en algo como suempresa.wixsite.com/mipagina o suempresa.wordpress.com. El nombre de la plataforma queda en medio de su marca, para siempre, en cada tarjeta que reparta y en cada mensaje que mande.
Eso tiene dos costos que no se ven en el momento:
- Cómo lo leen. En Costa Rica, un proveedor al que le van a girar plata y manda una dirección con el nombre de otra empresa adentro arranca con una duda encima. No es justo, pero pasa.
- No es suyo. Esa dirección no se puede llevar a ninguna parte. El día que quiera mudarse, empieza de cero: Google no conoce la nueva y quien tenía la vieja guardada llega a una página que ya no existe.
El dominio propio es lo más barato de todo
Un .com anda entre $10 y $15 al año. Un .co.cr lo administra NIC Costa Rica con su propia tarifa. Es el gasto más barato del proyecto entero y el que más conviene hacer de una vez, aunque el sitio siga siendo gratis.
El dominio es suyo. Se lleva a donde quiera, cuando quiera, sin pedirle permiso a nadie. Casi todas las plataformas le dejan conectar un dominio propio, eso sí, normalmente ya en un plan de pago.
Lo que no le dicen en la página de registro
Los anuncios son de ellos, no suyos
Varias plataformas ponen publicidad propia en el plan gratis. Un cliente entra a ver sus precios y le sale un banner de otra empresa encima. Usted no escoge cuál ni dónde.
Vender casi nunca está incluido
Carrito, cobro con tarjeta y gestión de pedidos son de los primeros muros. Y acá hay algo más grave para Costa Rica: SINPE Móvil casi nunca viene incluido, y es como paga una parte grande del país. Si vende productos, ese es el punto exacto donde el plan gratis se pone caro.
Lo lento no se arregla
Una página gratis suele cargar más lento, entre los anuncios de la plataforma y lo que usted no puede tocar. Y la velocidad es de lo poco que Google mira sin discusión.
Su lista de clientes vive en la casa de otro
Los contactos que entran por el formulario quedan adentro de la plataforma. Si mañana cambian las reglas, suben el precio o le suspenden la cuenta, esa lista se va con ellos. Es el mismo problema de vender solo por Instagram, y sorprende cuántos negocios lo descubren el peor día.
¿Una página gratis aparece en Google?
Puede, sí. Google no la castiga por ser gratis. Lo que pesa en contra es otra cosa: carga más lento, buena parte de lo técnico no se puede tocar, y un dominio compartido no acumula autoridad para usted sino para la plataforma.
En la práctica: para que lo encuentren escribiendo el nombre de su negocio, suele alcanzar. Para pelear búsquedas como diseño web Costa Rica o dentista en Escazú, no. Si le interesa esa parte, empiece por entender por qué su página no aparece en Google antes de gastar en nada.
Y hay algo gratis que rinde más que la página: la ficha de Google Business Profile. No cuesta nada, sale en el mapa y en las búsquedas de su cantón, y en nuestra medición de sitios costarricenses estaba abandonada en la mayoría. Si hoy tiene que escoger una sola cosa gratis, escoja esa. Lo explicamos en cómo aparecer en Google Maps.
Las seis señales de que ya se le quedó chica
- Le da vergüenza pasarle la dirección a un cliente.
- Salen anuncios de otros encima de su contenido.
- Necesita cobrar y la plataforma no la deja, o se queda con una tajada.
- Lleva meses publicando y no aparece en Google ni por su propio nombre.
- Tiene que explicar por WhatsApp lo mismo que debería estar en la página.
- Quiere conectarla con su inventario, su facturación o un sistema, y no se puede.
Si no le pasa ninguna, el plan gratis está haciendo su trabajo. No pague todavía.
Qué cambia cuando se paga
No es que aparezcan funciones mágicas. Lo que se compra es control:
- El dominio propio, que es suyo y se lleva a donde sea.
- Pagar como se paga acá: tarjeta y SINPE Móvil, con la pasarela a su nombre.
- Velocidad y lo técnico, que es donde se decide buena parte del posicionamiento.
- Sus datos: clientes, pedidos e historial en un lugar del que puede sacarlos.
- Conexiones con inventario, factura electrónica o un CRM.
- Que nadie le apague el negocio por cambiar sus términos.
Si quiere los números, están en cuánto cuesta una página web en Costa Rica, con rangos y qué debería incluir cada uno.
Mudarse sin perder lo que ya tiene
Si lleva tiempo con la página gratis y Google ya la conoce, la mudanza tiene un solo punto delicado: las direcciones.
Cada página vieja tiene que redirigir a la nueva con una redirección 301, y ese mapa se escribe antes de mudar. Hecho así, Google traslada lo que ya tenía. Hecho a la carrera, se empieza de cero y se regalan meses.
Es el paso que más se olvida y el que más caro sale. Si ya tiene algo publicado y quiere saber en qué estado está antes de decidir, le hacemos una revisión gratis y le decimos qué conviene — incluido quedarse donde está, si es lo que corresponde.
En resumen
Empiece gratis si todavía no sabe si el producto se vende. Compre el dominio de una vez, que son $12 al año, y llene la ficha de Google, que no cuesta nada y rinde más que la página.
Pague cuando el plan gratis le esté costando ventas, no cuando alguien le diga que se ve poco profesional. La diferencia entre las dos cosas es la que decide si la inversión se recupera o no.
Si está en ese punto y quiere una opinión sin compromiso, escríbanos por WhatsApp. Le decimos qué haríamos en su caso, aunque sea nada.