Medimos 100 páginas web costarricenses. Ninguna pasó la revisión completa.
Se habla mucho de que las webs del país están abandonadas, pero nadie lo mide. Lo medimos: 100 dominios .cr de una lista pública, revisados con la misma herramienta que cualquiera puede usar gratis. Estos son los resultados, sin maquillaje.
De los 100 dominios revisados, 65 respondieron y entraron en los porcentajes. 13 de ellos aprobaron menos del 60% de las revisiones.
Qué encontramos
Porcentaje de los sitios que respondieron y fallaron en cada punto.
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No tiene un WhatsApp o teléfono para tocar de una
Es el dato más caro de todos. Dos de cada tres sitios obligan a copiar un número o llenar un formulario, cuando la mayoría de las visitas llegan desde el celular y quieren escribir en ese momento.
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Tiene mal el encabezado principal
O no tiene H1, o tiene varios. Es lo que le dice a Google de qué trata la página; sin eso, el buscador adivina — y adivina mal.
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No escribió la descripción que sale en Google
Más de la mitad deja que Google invente el texto que aparece bajo el título en los resultados. Ese texto es el que decide el clic.
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Pesa más de 300 kB en la portada
Con datos móviles eso se siente. La mediana de la muestra fue de 240 kB; el sitio donde usted está leyendo esto pesa alrededor de 39 kB.
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No tiene datos estructurados
Son los que permiten salir con estrellas, precios, horarios o preguntas debajo del resultado. Casi la mitad del país los está dejando sobre la mesa.
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No publica mapa del sitio
Sin sitemap.xml, Google tiene que descubrir las páginas por casualidad. En un sitio de treinta páginas eso significa que varias nunca se indexan.
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Tiene el título mal aprovechado
Demasiado largo y Google lo corta; demasiado corto y no dice a qué se dedica el negocio. Es la línea azul en la que la gente hace clic.
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Tiene muy poco texto en la portada
Menos de 300 palabras. Con eso es muy difícil competir por cualquier búsqueda que valga la pena.
Lo que estos números significan para un negocio
El dato que más plata cuesta no es el técnico: es que dos de cada tres sitios no tienen un botón para escribir. Todo el trabajo de aparecer en Google se pierde en el último metro, cuando la persona ya llegó y no encuentra cómo contactar.
El segundo es el peso. Una mediana de 240 kB significa que la mitad del país tiene portadas que tardan en abrir con datos móviles — que es como entra la mayoría de la gente. Y la velocidad no solo molesta al visitante: Google la usa para ordenar resultados.
El tercero es más sutil y por eso casi nadie lo arregla: el 40% no publica mapa del sitio y el 43% no tiene datos estructurados. Son dos archivos y unas etiquetas — trabajo de una tarde— que deciden cuántas páginas indexa Google y cómo se ven los resultados.
Por qué pasa esto
Casi ninguno de estos problemas existía el día que el sitio se publicó. Aparecen después: alguien sube una foto sin optimizar, se instala un componente más, cambia el contenido y nadie revisa el título, se migra de servidor y el sitemap queda atrás.
Un sitio web no es una obra que se termina, es algo que se mantiene. El resultado de tratarlo como obra terminada está en los números de arriba.
Cómo se hizo
La muestra sale de la lista Tranco, un ranking público de dominios usado en investigación. Se filtraron los dominios .cr, se excluyeron los institucionales —gobierno, universidades, salud pública— y los dominios .cr que usan sitios extranjeros por la coincidencia de la sigla. De ahí se tomaron los primeros 100 y se revisaron uno por uno, con pausa entre cada uno y con el agente identificado.
Las catorce revisiones son las mismas de nuestra auditoría web gratis: todo lo que se puede comprobar desde el servidor, sin estimaciones ni puntuaciones inventadas. Cualquiera puede repetir la medición sobre su propio dominio o sobre el de su competencia.
Preguntas sobre el estudio
¿Cómo se eligieron los sitios?
De la lista Tranco, un ranking público que usan los investigadores para medir la web. Se tomaron los dominios .cr mejor posicionados, se quitaron los institucionales —gobierno, universidades, salud— y los dominios .cr que usan sitios extranjeros por la sigla. Quedó una muestra de negocios costarricenses que nadie escogió a dedo, y eso es lo que la hace válida: no elegimos los sitios que nos convenían.
¿Con qué se midieron?
Con la misma herramienta que está pública en nuestro sitio y que cualquiera puede correr sobre su propio dominio. Revisa catorce cosas verificables desde el servidor: seguridad, velocidad, peso, título, descripción, encabezados, versión móvil, datos estructurados, sitemap, robots.txt, cantidad de texto, imágenes con descripción y contacto directo. No estima puntuaciones de SEO ni inventa proyecciones.
¿Por qué 35 de 100 no respondieron?
Veintidós no respondieron del todo en diez segundos, doce devolvieron un error de servidor y uno entregó una página vacía. Parte son protecciones antibot legítimas, pero un sitio que rechaza a un revisor automático también le dificulta el trabajo a los buscadores. Esos 35 quedaron fuera de los porcentajes.
¿Esto significa que las agencias ticas trabajan mal?
Significa que la mayoría de los sitios no recibe mantenimiento después de entregarse. Muchos de los problemas encontrados —una descripción que falta, un sitemap que no se publicó, imágenes sin optimizar— aparecen con el tiempo, no el día del lanzamiento. Un sitio es algo que se mantiene, no algo que se termina.
¿Puedo medir el mío?
Sí, gratis y sin registro, con la misma herramienta: escriba su dominio en la auditoría web y en treinta segundos ve las mismas catorce revisiones. Sirve igual para revisar el de su competencia.
¿Se puede citar este estudio?
Sí, y nos alegra: solo pedimos que se enlace a esta página como fuente. Los datos se pueden volver a medir cuando quiera, porque la herramienta es pública y la muestra está descrita.
¿Y el suyo?
La misma revisión, sobre su dominio, en treinta segundos y sin registro: revisar mi sitio gratis. Si sale con varios puntos en rojo, lo que sigue es posicionamiento web o mantenimiento, según lo que haya encontrado.
¿Quiere saber en cuál de esos porcentajes está su sitio?
Lo medimos con usted y le decimos qué arreglar primero, aunque no nos contrate. Sin costo y sin compromiso.