Nos llegan varios clientes al año con el mismo cuento: pagaron una página web o un servicio de posicionamiento, y quedaron peor que antes. Sitio que no aparece en Google, dominio registrado a nombre de otra persona, un panel al que no tienen acceso, o meses de mensualidad sin nada que mostrar.
Contratar mal sale caro dos veces: lo que pagó y lo que cuesta arreglarlo. Esta guía es lo que nosotros revisaríamos antes de contratar, aunque el resultado sea que elija a otro.
1. Pida ver trabajos reales, en línea
No capturas de pantalla ni un PDF bonito: direcciones web que pueda abrir. Y una vez abiertas, revise tres cosas:
- ¿El sitio sigue en línea? Si la mitad del portafolio ya no existe, algo pasó.
- ¿Se ve bien en su celular? Ahí es donde entra la mayoría de la gente.
- ¿Ese negocio aparece en Google? Busque el nombre de ese negocio y su servicio principal. Si un portafolio de "expertos en SEO" no posiciona ni a sus propios clientes, ya sabe.
Nuestro portafolio está con nombre y enlace a cada sitio, justamente por eso.
2. Revise que tengan su propia casa en orden
Es la prueba más rápida y casi nadie la hace. Busque en Google el servicio que venden, no su marca. Una agencia que no aparece por "diseño web Costa Rica" ni por "SEO Costa Rica" está en la misma situación en la que usted no quiere estar.
Revise también el sitio de la agencia: ¿carga rápido en el celular?, ¿tiene el candado de seguridad?, ¿tiene reseñas reales en Google?, ¿el blog está vivo o quedó hace tres años?
3. Exija que todo quede a su nombre
Este punto solo duele cuando ya es tarde. Tiene que quedar por escrito que, al completar el pago:
- El dominio está registrado a su nombre o al de su empresa, no al del proveedor.
- Usted tiene los accesos: hosting, panel de administración, correo.
- El contenido y las imágenes son suyos o tienen licencia a su nombre.
- Las cuentas de Google Business Profile, Search Console y Analytics son suyas, con el proveedor como invitado.
Si el proveedor se queda con el dominio, usted no es dueño de su negocio en internet: es inquilino. Y el día que se pelean o desaparece, empieza de cero.
4. Que le digan qué incluye y qué no
Dos cotizaciones por el mismo monto pueden ser cosas muy distintas. Pida que la propuesta diga:
- Cuántas páginas o secciones, y cuáles.
- Quién escribe los textos: ¿usted o ellos?
- Quién pone las fotos y si son propias o de banco de imágenes.
- Si incluye SEO técnico o es un extra.
- Cuántas rondas de cambios entran en el precio.
- Qué pasa con el hosting y el dominio cada año, y cuánto cuestan.
- Qué cubre la garantía y por cuánto tiempo.
- Qué cuesta un cambio después de entregado.
Ese último punto se olvida siempre, y es el que más pleitos genera.
5. Cuidado con lo que se paga todos los años
Una página web tiene costos recurrentes reales, dominio y hosting, y eso es normal. Lo que no es normal es enterarse después. Pregunte cuánto se paga cada año, a quién, y qué pasa si quiere mover el sitio a otro lado.
El desglose completo está en cuánto cuesta una página web en Costa Rica.
6. Señales de alerta
- Promete el primer lugar en Google. Nadie puede garantizarlo.
- Precio sospechosamente bajo con "todo incluido". Casi siempre es una plantilla genérica sin contenido propio, que no posiciona.
- No firma nada ni entrega propuesta por escrito.
- No lo deja hablar con clientes anteriores.
- Testimonios sin nombre ni empresa, o con fotos de banco de imágenes.
- Desaparece días entre respuestas mientras le está vendiendo. Después de cobrar no mejora.
- Lo apura con descuentos que vencen hoy.
7. Las preguntas que filtran
- ¿Qué me va a entregar exactamente y en qué plazo?
- ¿El dominio y los accesos quedan a mi nombre?
- ¿Quién escribe los textos y quién pone las fotos?
- ¿Qué pasa si necesito un cambio en seis meses?
- ¿Cómo vamos a medir si funcionó?
- ¿Qué costos anuales voy a tener?
- ¿Puedo ver tres sitios suyos que estén en línea hoy?
Quien trabaja en serio responde estas siete sin incomodarse.
Agencia grande, freelancer o estudio pequeño
- Freelancer: más barato y más cercano, pero depende de una sola persona. Si se enferma o cambia de trabajo, usted queda a la deriva.
- Agencia grande: más estructura y respaldo, pero un negocio pequeño suele terminar atendido por el personal con menos experiencia.
- Estudio pequeño: el punto medio, si de verdad tiene portafolio comprobable.
Lo que importa no es el tamaño, sino que pueda mostrar trabajos vivos y explicar sus decisiones sin humo.
Cómo trabajamos nosotros
Para que compare con lo de arriba: propuesta por escrito antes de empezar, con alcance y precio; el sitio, el dominio y los accesos quedan a su nombre al completar el pago; 30 días de garantía sobre defectos de nuestro trabajo; portafolio público con nombre y enlace; y cero promesas de posiciones, porque el ranking lo decide Google.
Si está comparando cotizaciones, escríbanos: le decimos con honestidad qué necesita su caso, aunque termine siendo menos de lo que pensaba contratar. Vea páginas web en Costa Rica y nuestros paquetes de SEO, que tienen los precios a la vista.