Costa Rica · Android, iOS y web

Desarrollo de aplicaciones móviles en Costa Rica

Apps para sus clientes o para su equipo en calle, construidas sobre lo que su negocio necesita hacer — no sobre una plantilla.

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  • Desde 2020 en Costa Rica
  • +50 proyectos entregados
  • Todo queda a su nombre
  • 30 días de garantía

Antes que nada: puede que no necesite una app

¿Es un juego lo que tiene en mente? Eso tiene sus propias reglas y su propia página: desarrollo de videojuegos en Costa Rica.

Lo ponemos primero porque es la conversación que más plata le ahorra a la gente, y la que casi ningún proveedor tiene.

Mucho de lo que se pide como "una app" es en realidad un sitio web que funcione bien en el celular. Y la diferencia no es menor: el sitio cuesta una fracción, se actualiza el mismo día, no depende de que nadie apruebe nada, y sobre todo no exige que el cliente instale algo, que es la barrera más grande que existe.

Una app se justifica cuando aparece al menos una de estas condiciones:

  • Tiene que funcionar sin internet, o con señal mala. Un técnico en zona rural, un inventario en bodega, una ruta de reparto.
  • Usa el teléfono de verdad: cámara para escanear códigos, GPS todo el día, lector de credenciales, impresión por bluetooth.
  • Necesita notificaciones push que la persona vea aunque no esté en el sitio.
  • Se abre todos los días. Si es de uso diario, el ícono en la pantalla vale; si se usa dos veces al año, nadie la deja instalada.

Si ninguna aplica, se lo decimos y le proponemos una página web o una tienda online. Perdemos el proyecto grande y ganamos un cliente que vuelve.

Los dos tipos de app que más se piden

Se parecen poco entre sí, y confundirlos al cotizar es el error clásico.

La app para sus clientes

Va a las tiendas, la instala gente que usted no conoce y compite por espacio en la pantalla de un teléfono. Su desafío no es técnico, es de adopción: tiene que dar una razón para instalarla y otra para no borrarla. Pedidos recurrentes, puntos, estado de un envío, agenda de citas.

La app para su equipo

La usan diez, veinte o cien personas conocidas, y no compite con nadie. Acá el desafío es que funcione en condiciones reales: con el teléfono viejo del técnico, sin señal, con guantes puestos, bajo el sol. Órdenes de trabajo, rutas de reparto, inventario en bodega, control de asistencia, formularios de campo con fotos.

La segunda suele dar retorno más rápido, porque el ahorro se mide en horas de trabajo desde el primer mes.

La tercera opción que casi nadie ofrece: aplicaciones web progresivas (PWA)

Una PWA —aplicación web progresiva— es una aplicación que vive en el navegador pero se instala en el teléfono como cualquier otra: queda con su ícono en la pantalla de inicio, abre a pantalla completa sin barra de navegador, guarda datos para funcionar sin señal y puede mandar notificaciones. La diferencia con una app de tienda es que no pasa por App Store ni Google Play.

Para muchos negocios es la opción correcta, y por razones concretas:

  • Se instala con un enlace. Usted le manda el enlace a su equipo o a su cliente por WhatsApp y queda instalada. Sin buscar en la tienda, sin descargar 80 MB.
  • No hay revisión de tienda ni cuentas de desarrollador. Ni la espera de días por una aprobación, ni el pago anual de las cuentas, ni que le rechacen una actualización por un requisito nuevo.
  • Se actualiza sola. Usted publica el cambio y todos lo tienen en el siguiente uso. Nadie queda con una versión vieja porque no actualizó.
  • Una sola base de código para Android, iPhone y computadora. Eso baja el costo de construirla y, sobre todo, el de mantenerla.
  • Funciona sin señal y sincroniza cuando vuelve — igual que una app nativa, que es lo que importa para trabajo de campo.

Es exactamente lo que conviene para sistemas internos: un CRM que el vendedor abre desde el ícono en su teléfono, un control de inventario en bodega, órdenes de trabajo para los técnicos, formularios de campo con fotos. Nadie va a buscar en Google Play la app interna de su empresa.

Cuándo NO sirve una PWA

Cuando necesita algo que el navegador todavía no da: uso intensivo de Bluetooth o NFC, sensores específicos del equipo, procesamiento pesado de video, o cuando estar en la tienda es parte del negocio — porque ahí la gente lo descubre y porque para vender suscripciones dentro de la app hay reglas de tienda que cumplir.

Y una diferencia honesta: en iPhone la aplicación tiene que estar instalada en la pantalla de inicio para que las notificaciones funcionen, mientras que en Android se comporta prácticamente como una app normal.

Lo decidimos juntos antes de cotizar: si lo que necesita cabe en una PWA, le sale más barato de construir y mucho más barato de mantener, y se lo vamos a decir aunque el proyecto sea más chico.

Qué construimos

  • Apps para Android y iOS desde una sola base de código, publicadas en las dos tiendas.
  • Aplicaciones web progresivas (PWA) que se instalan desde el navegador, sin pasar por ninguna tienda.
  • Videojuegos para navegador, Android, iPhone y PC: 2D y 3D, simuladores y juegos de campaña.
  • Trabajo sin conexión: la información se guarda en el teléfono y se sincroniza cuando vuelve la señal.
  • Notificaciones push segmentadas, no masivas.
  • Backend propio y APIs seguras, o conexión con los sistemas que ya usa.
  • Acceso por rol: que cada persona vea lo que le corresponde y nada más.

Los costos que casi nadie menciona

El desarrollo es un pago único. Una app publicada tiene además costos que conviene tener claros desde el principio:

  • Cuentas de desarrollador. Google Play cobra un pago único; Apple, una suscripción anual. Las cobra cada tienda y van a nombre del cliente.
  • Servidor. Si la app guarda información, esa información vive en algún lado.
  • Mantenimiento obligatorio. Android e iOS sacan versión nueva todos los años y las tiendas exigen actualizarse para seguir publicado. Una app sin mantenimiento termina retirada de la tienda.

Ese último punto es el que sorprende a la gente meses después. Preferimos decirlo antes de cotizar.

Cómo llevamos el proyecto

Por partes, no todo al final.

01

Definir el flujo principal

Qué es lo único que la app tiene que hacer bien. Todo lo demás se decide después de que eso funcione.

02

Pantallas antes que código

Se dibuja el recorrido completo y se revisa con quien la va a usar. Cambiar un dibujo cuesta minutos; cambiar una pantalla programada, días.

03

Versión de prueba real

Se instala en los teléfonos del equipo antes de publicarla. Ahí aparece lo que ninguna reunión detecta.

04

Publicación y acompañamiento

Se publica en las tiendas y se acompañan las primeras semanas de uso, que es cuando salen los ajustes que importan.

Casos donde una app sí resuelve

Equipos en calle

Técnicos, repartidores e inspectores que registran trabajo donde la señal no llega.

Inventario y bodega

Escaneo de códigos con la cámara y conteo sin depender de una computadora.

Pedidos recurrentes

Clientes que compran seguido y necesitan repetir un pedido en dos toques.

Reservas y citas

Agenda que el cliente consulta y modifica sin escribir por WhatsApp.

Control de asistencia

Marca con ubicación y foto para personal distribuido en varios sitios.

Formularios de campo

Inspecciones y actas con fotos y firma, que se sincronizan al volver la señal.

Con qué se conecta

Una app rara vez vive sola. Casi siempre es la cara móvil de algo que ya existe:

Cuándo conviene esperar

Si el proceso que va a soportar la app todavía cambia cada mes, programarlo lo congela antes de tiempo y sale más caro corregirlo después. En ese caso conviene ordenar primero con herramientas simples y desarrollar cuando el proceso ya se estabilizó.

Y si la app es para clientes que hoy no lo conocen, primero hay que resolver que lo encuentren. Una app que nadie descarga es la inversión más cara que existe.

Preguntas frecuentes

Se cotiza por alcance, y el rango es amplio de verdad: una app de un solo flujo con pocos usuarios no se parece en nada a una con varios roles, pagos y conexión a sistemas internos. El costo depende de cuántas pantallas lleve, cuántos tipos de usuario existan, si necesita funcionar sin internet y con qué otros sistemas tenga que hablar.

En cuatro pasos. Primero se define el flujo principal: lo único que la app tiene que hacer bien. Después se dibujan las pantallas y se revisan con quienes la van a usar, antes de programar. Luego se instala una versión de prueba en los teléfonos del equipo. Y al final se publica, en Google Play y App Store o como aplicación web que se instala con un enlace. El código y las cuentas quedan a nombre de la empresa.

Sí. El trabajo es remoto y atendemos empresas de las siete provincias. No hace falta reunirse en persona: el recorrido de pantallas se revisa a distancia y la versión de prueba se instala en los teléfonos de su equipo, esté donde esté.

Es la primera pregunta que hacemos, y en bastantes casos la respuesta honesta es que un sitio web bien hecho resuelve lo mismo por mucho menos. Una app se justifica cuando hace falta funcionar sin internet, usar cámara o GPS de forma intensiva, mandar notificaciones push, o cuando la persona la va a abrir todos los días.

Depende del caso. Para la mayoría de los proyectos se desarrolla una sola base de código que corre en las dos tiendas, que cuesta bastante menos y se mantiene una sola vez. El desarrollo nativo separado se justifica cuando la app exige rendimiento gráfico alto o funciones muy específicas del sistema.

Acompañamos todo el proceso de publicación, pero las cuentas de desarrollador van a nombre del cliente y las cobra cada tienda: Google Play tiene un pago único y Apple una suscripción anual. Que estén a su nombre es importante — es lo que garantiza que la app sea suya.

Una primera versión con el flujo principal funcionando toma semanas, no días. Un sistema con varios roles, pagos e integraciones toma meses. Entregamos por partes para que pueda usar y corregir lo primero mientras se construye lo siguiente.

Una app no se entrega y se olvida: Android e iOS sacan versiones nuevas todos los años y las tiendas exigen actualizaciones para que siga publicada. Eso se cubre con un plan de mantenimiento. Es un costo recurrente que conviene tener claro desde el principio.

Sí. Al completarse el pago, el código, la base de datos y las cuentas quedan a nombre del cliente. Puede seguir el mantenimiento con nosotros o con quien quiera.

Lo que dicen en Google

Reseñas publicadas por clientes en nuestro perfil de Google.

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Reseñas de nuestro perfil de Google.

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