La Casita del Bebé es una tienda costarricense de productos para bebé. Vende coches, sillas para carro, colechos y todo lo que se necesita cuando llega un hijo — con punto de venta físico y tienda en línea.
Hicimos dos cosas: rediseñamos el sitio y producimos el contenido de Instagram para el mes completo. No son dos proyectos: es uno.
Por qué van juntas
Publicar en Instagram sin tener dónde aterrizar al que se interesa es regalar el alcance. La persona ve el coche, le gusta, entra al perfil, y se encuentra con un enlace que la deja en una página que carga lento o que no se entiende en el celular. Ahí se acabó.
Y al revés también falla: una tienda impecable a la que nadie llega no vende. En productos de bebé el descubrimiento pasa por Instagram — es donde la mamá embarazada mira, compara y guarda cosas meses antes de comprar.
Por eso el trabajo fue el circuito completo: contenido que trae gente, tienda que la convierte.
El rediseño: mobile primero, en serio
Casi todo el tráfico de esta tienda llega del celular, y buena parte llega de Instagram — o sea, dentro del navegador de la propia app, que es más lento y más angosto que Chrome. Ese es el escenario real, no el monitor del diseñador.
El rediseño se ordenó alrededor de eso:
- Categorías claras desde el primer toque. Coches, sillas para carro, colechos, mecedoras, sillas de comer y accesorios. Cada una es una página propia, que es como la gente busca: nadie escribe "productos para bebé", escribe "silla para carro".
- Ficha de producto que responde antes de que pregunten. En esta categoría la duda es siempre la misma: medidas, edad recomendada, si cumple norma, si sirve para el carro que tengo.
- Carrito y pago sin fricción. Cada paso de más es gente que abandona con el bebé llorando de fondo.
El contenido: un mes completo, entregado de una vez
Lo que más frena a un negocio pequeño en redes no es la falta de ideas: es tener que inventar algo cada mañana mientras se atiende la tienda. Se publica tres días seguidos, se corta una semana, se vuelve. Y el alcance se cae.
Por eso el contenido se produce para el mes entero, entregado de una sola vez: las piezas listas, con su texto, en el orden en que se publican. La dueña no decide qué subir hoy — ya está decidido.
La mezcla que funciona en esta categoría no es todo producto:
- Producto, con la foto que sí muestra el detalle que importa.
- Utilidad — qué mirar antes de comprar una silla para carro, cómo se instala, hasta qué edad sirve. Es lo que la gente guarda y comparte.
- Confianza — la tienda, quién atiende, cómo se entrega. En productos para bebé nadie le compra a una marca anónima.
Todo con la misma identidad visual del sitio, para que quien salta de Instagram a la tienda sienta que sigue en el mismo lugar. Cuando el salto se nota, se pierde la venta.
Lo que no hicimos
No prometimos publicar por ellos todos los días ni manejarles la cuenta. El contenido se entrega y la tienda lo publica. Es más barato, no genera dependencia, y el negocio conserva el control de su voz — que en una marca familiar vale más de lo que parece.
Qué se lleva otro comercio de este caso
- El contenido y la tienda son una sola cosa. Invertir en uno sin el otro es tirar plata en la mitad del circuito.
- Produzca en lote. Un mes de contenido resuelto de una vez se sostiene; improvisar cada día, no.
- Categorías con página propia. La gente busca el producto, no la tienda.
¿Vende productos y vive de Instagram? Cuéntenos qué publica hoy y le decimos qué le falta a la tienda para aprovecharlo. Vea el caso en el portafolio o cómo trabajamos las tiendas online en Costa Rica.